Persistir

Notas sueltas y anuncios. Un discurso del rector de la UNaM en Fauats 2026, ideas vinculadas y algunas reflexiones desprolijas. No sé si será «Faaa, what's?!».

Los discursos no son cosa menor, nunca son «cosas que se dicen nomás». Es cierto que escuchar es una habilidad que fuimos perdiendo frente a la maña de hablar a como dé lugar. No soy un filósofo de la gran ciudad, pero pienso que cuando expresarse se convirtió en mandato dejó de lado dos prácticas primordiales para poder decir algo significativo: escuchar y contemplar.

Entre redes sociales y los cada vez más frecuentes trastornos conversacionales, nadie escucha a nadie. Incluso los profesionales del análisis del discurso parecen haberse relegado de la escena pública, mientras el progresismo edulcoró tanto la palabra que terminó por desactivar los movimientos de disenso y los enunciados de ruptura, dejando una paja abstracta sin referencias concretas al contexto.

No es que no existan voces distintas: es que determinadas voces dejaron de contar como interlocutoras y no forman parte del relato monológico de la realidad. Mientras no restauremos esa tensión polifónica en cada espacio, solo seremos terroristas de la conversación.

Escuchar qué dicen los sujetos de poder es un deber cívico y social. No me refiero a asimilar conceptos u obedecer órdenes, sino a escuchar con atención crítica. Cada enunciado del poder es una pieza de un esquema mucho más grande para concebir el mundo, el mundillo o la institución.

Por eso comparto el discurso inaugural del rector de la Universidad Nacional de Misiones, Sergio Katogui, durante el Encuentro Nacional Fauats 2026, organizado por la Federación Argentina de Unidades Académicas de Trabajo Social y realizado el 10 y 11 de septiembre en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.

Si este resumen parece insuficiente, pido disculpas. Es lo que pude entender de lo dicho por Katogui. No es que el orador sea incapaz de hilar cuatro ideas y estructurar un relato argumentativo-analítico de cinco minutos: es que estoy deconstruyéndome como oyente patronal y me faltan herramientas. Solo tengo secundario completo a duras penas.

Frente a investigadores, estudiantes y docentes de Argentina, Chile, Paraguay y Brasil, incluso algunos profesionales israelíes dando vueltas, el rector habló durante cinco minutos. Se dirigió a los docentes y puso la mira sobre el estudiantado («hay que escucharlos»). Entre porcentajes y el concepto de interpelación, sostuvo que los estudiantes de la UNaM tardan mucho en recibirse, cuando lo hacen, y que los docentes son mezquinos porque priorizan sus horas cátedra antes que una pedagogía orientada al rendimiento. También señaló que los planes de estudio son demasiado extensos.

Si bien una alocución de este tipo no alcanza para establecer determinaciones sobre una política institucional (la idea es que abra un evento académico), algo podemos sacar de lo expresado por el rector. A todas luces, el discurso apunta a justificar el Sacau, modificar estructuras académicas y reducir la extensión de los planes de estudio. Lo preocupante es el intento de explicar el supuesto bajo rendimiento académico a partir del esquema pedagógicoParte de esta militancia del achique universitario no es nueva. Se vio durante la gestión anterior desde la Secretaría General Académica, a cargo de la hoy vicerrectora y futura rectora Gisela Spasiuk. También en el uso político-institucional del título Honoris Causa otorgado a Jaime Perczyk, el kumpa que dio el puntapié inicial al Sacau. Estos antecedentes entran en sintonía con la «política educativa» de Javier Milei., la duración de las carreras y la cantidad de horas.

Un balance serio corresponde a los profesionales que día a día hacen posible la educación universitaria. Por mi parte, solo puedo señalar que este intento de defender el Plan Bolonia argento-misionerista con el pretexto del bajo rendimiento deja afuera las condiciones pedagógicas, institucionales y políticas en las que funciona la UNaM.

Tan inolvidable como admirable fue la movilización estudiantil de Humanidades que, después de la seguidilla de suicidios en la carrera de Letras tras la pandemia, reclamó una respuesta institucional. Tiempo después, desde esa misma facultad se impulsó una jornada híbrida sobre salud mental destinada a toda la comunidad universitaria. Aunque estuvo a cargo de una profesional externa, la transmisión en vivo por YouTube recibió comentarios que denunciaban la hipocresía de una gestión preocupada por condiciones que ella misma genera. En breve llega a Hormiguear una serie de notas sobre el tratamiento cínico y perverso de la salud mental universitaria por parte de Convergencia, Unidad y Compromiso y sus aliados gremiales.

Puede que la omisión no sea intencional, pero después de ocho años de gestión, Convergencia, Unidad y Compromiso es responsable de licuar los recursos humanos achatando estructuras laborales, de «expandir» la universidad multiplicando espacios institucionales con personal mínimo y de la decadencia edilicia, especialmente áulica y de los albergues. También protagoniza relaciones sociales y laborales de baja calidad, en muchos casos atravesadas por el hostigamiento y la precarización «pedagógica».

Sin ir más lejos, antes de Katogui habló Cristian Garrido, decano de Humanidades. Uno de los ejes de su intervención fue el estado emocional y mental de la comunidad en tiempos violentos y de odio, especialmente de los estudiantes. A pesar de su histrionismo al estilo Padre Farinello, Garrido es el decano que nunca indagó sobre la patota sindical que agredió a estudiantes en 2024 para impedir que la asamblea tomara el edificio como acción de protesta, dejando pasar la agresión impunementeEn primera fila del evento estaba el exrector Javier Gortari, que en aquel episodio había vuelto de la jubilación por una de sus pasiones: forcejear con estudiantes..

Desde la gestión de Humanidades también podemos sumar el dejar pasar el caso de hostigamiento a docentes que protestan con paros, en manos de Lia Rojo, secretaria general de Apunam. Desde la estirpe Convergencia se agregan las amenazas denunciadas en Forestales y las presiones del secretario general Pedro Zapata y su grupo nodocente durante las elecciones estudiantiles de Exactas.

No es necesario profundizar sobre cada caso de precarización, muchas veces deliberada. Basta con recorrer la UNaM y mirar sus condiciones de funcionamiento. El Gobierno de Javier Milei acentuó la decadencia, pero tiene antecedentes en el dúo Fernández y, claro, mucho antes, en manos de Convergencia, Unidad y Compromiso.

Otro tema son las infinitas formas de coacción sobre el claustro estudiantil: desde exigencias escandinavas de rendimiento académico hasta la discrecionalidad política en el acceso a becas que hacen posible estudiar a los más pobres.

Dejo abierta la duda sobre la omisión de la situación institucional y política al diagnosticar la condición pedagógica. Es muy probable que una coalición que logra imponerse sin sufragio, más o menos explícitamente, esté tan enajenada que desconozca los malabares que hacen los miles de docentes para educar a un estudiantado castigado por el ajuste.

O quizás la omisión sea producto de un plantel de autoridades que tiene más antigüedad como funcionario que como docente e investigador. Un grupo de funcionarios permanentes.

El discurso inaugural del rector ayuda a comprender cierta ingeniería institucional y académica. Si es chapucera y atada con alambre, es lectura de cada cual. Algo de esto manifestó Katogui el año pasado en una entrevista en Radio Universidad. Nunca está de más volver a la pieza comunicacional «Maestros del discurso», aquel abrazo simbólico a la universidad en 2023, cuando la gestión llamó a votar por el frente peronista encabezado por Sergio Massa y repartió combis para las facultades de Oberá y Eldorado. Prioridades.

Snack novedades

Aprovecho para anticipar la actualización de contenido en Data UNaM con la reciente información pública sobre el plantel de trabajadores, correspondiente a junio de 2026, y el fichaje de promociones e ingresos que fueron enviando algunos compas.

Además del apunte ya mencionado sobre el tratamiento de la salud mental por parte de la gestión eterna, está en marcha un video explicativo sobre el funcionamiento del sistema de puntos de la planta referencial, mecanismo que permite exprimir los recursos humanos, reventar equipos de trabajo, alterar jerarquías y flexibilizar laboralmente.

Hace poco configuré un buscador exclusivo para Hormiguear, pero no lo integré a la web porque Google es mañoso con el sistema de indexación y solo reconoce las páginas que superan el centenar de visitas periódicas y registra los términos más buscados que refieren a la web. De todos modos, sirve para escarbar en casi todo lo publicado.

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