Bajan

Presupuesto UNaM 2026. Ley de Financiamiento. Sindicalismos universitarios. Paros. CIN. UBA. Plastas. Todo baja en un solo relato que garantiza el ajuste.

Según la Organización Mundial de la Salud, la principal causa de trastornos mentales y cognitivos es el estrés. Así que esta entrega llega sin nervios.

Si el Consejo Superior aprueba en silencio el presupuesto UNaM 2026Archivo de circulación apócrifa, tomarlo con cautela. calcado del de 2023: tranca palanca, ya está hecho; por tercer año consecutivo.

Si el Ejecutivo nacional se pasa por la axila la Ley de Financiamiento Universitario y promete rehacerla con los recortes del FMI y el presi bufón de Trump: tranquipocho la campera, así venimos desde hace dos años.

Si a pesar de la crisis universitaria nos convencieron de no hacer huelga y obedecer la esencialidad de servicio de un gobierno ponzi: no hay tos, cosas que pasan, para qué pelearnos entre nosotros.

Así dicta la cultura política convergente por estas latitudes. «Para qué arrugarse», diría la versión 2.0 que gobierna la UNaM hace 8 años: Convergencia, Unidad y Compromiso.

El estrés y las políticas de precarización —como los meteoritos— parecen lejanos, pero están bajando, se mire o no, llegan. Es cuestión de tiempo.

El riesgo está en que cuando el estrés cae es desastroso. No es como la precarización laboral que se amortigua con changuitas extra para la serotonina y un miligramo de bono salarial para la dopamina.

El estrés no negocia, te jode la croqueta aunque pongas mirada de niño índigo o enciendas el palo santo de niña jipi. Todavía peor si posás como coach ontológico: el estrés no tolera estupideces, se pone más agresivo con las giladas. Te revienta.

Y así desarrollamos disociaciones y disparates en nuestra vida. Cada día cuesta más convivir con eso. Pero hagamos lo posible, soltemos las novedades nubosas con suavidad y calma.

Mesosfera

Milei va a modificar la ley de financiamiento. Es casi un hecho, no hay fuerza suficiente para frenarlo.

En lo sindical, solo parte de ConaduH (CTAa), gremios combativos de base y autoconvocados se plantan con medidas reales (paros y asambleas); el resto oscila entre la declaración, el análisis y la congoja.

Fatun asiste a eventos socioculturales y otra vez propone una medida sindical deshilachada como aquella protesta por regiones en fechas escalonadas del 2025: un paro semanal durante casi un mes y medio. Mucho calendario y agenda, poca presión.

Fedun se saca la lagaña del ojo y se acopla a ese flan de lucha, pero de mala gana, solo para honrar la hermandad cegetista. Prefiere perfeccionar el análisis y combinar planillas de Excel con el observatorio de estadísticasSí, es el nuevo proyecto después de aburrirse con el canal de streaming y de dilatar acciones con la judicialización de la reforma laboral. socioeconómicas de la famosa CGT. Como si el problema fuera de diagnóstico y no de decisión política.

En lo institucional, la reciente exhortación del CIN y el Raicyt ni siquiera menciona el cumplimiento de la ley aprobada por el Congreso, solo manifiesta las necesidades universitarias. Una lástima, para eso jodieron todo el 2025 con la ley, neutralizando las medidas de fuerza.

En otro plano, algunos rectores vuelven a explicar el problema salarial y financiero. Como si fuera un problema de razonamiento y no de una política de ajuste ensañada con las universidades. Buscan maneras didácticas de explicar y demostrar para qué sirve la universidad a un público gobernado por alguien que estuvo a medio miligramo de psicotrópico de inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso metiéndose la mano en el pañal para tirarle caca a los opositores.

Ordinaria, así es la atmósfera por la que baja nítidamente el desfinanciamiento universitario.

En el umbral encontramos a una tríada atómica.

1Emiliano Yacobitti. El vicerrector de la UBA —la titánide universitaria argentina—Además de prestigio académico internacional, la UBA contiene casi al 23% (330.000 personas) de la matrícula estudiantil de todas universidades (FUA); entre los cegetistas, Apuba reúne cerca de 10.000 afiliados, el 20% de Fatun, y Aduba mete el 35% de Fedun. En Conadu, AGD-UBA está por debajo, pero es el motor de agitación política nacional. La institución absorbe el 18% y el 20% del presupuesto total asignado por el gobierno a todas las universidades nacionales. Su fuerza de negociación y acción es desmedida en comparación con las demás. Ella sola en movimiento podría desviar la meteórica caída del ajuste. sintetiza la postura patronal cada vez más extendida: está todo bien con los reclamos presupuestarios y salariales, pero defender las universidades es mantenerlas en funcionamiento. No niega el problema, lo administraSolo le falta decir «que proteste el 25% fuera del horario laboral, pero el 75% a la-bu-rar», así tal cual lo impone la reforma laboral de La Libertad Avanza, un proyecto que sí se promulgó y sancionó sin demoras. Aunque se degraden las condiciones pedagógicas por el multiempleo, las renuncias docentes y crujan los edificios y sus trabajadores (de secos), al tipo no se le mueve ni un pelo para decir que el ajuste es mejor sin huelga..

El rol de Yacobitti es crucial en la contienda universitaria. No solo porque es la pata política del rectorado de la UBA y la pata de elefante para la burocracia sindical de esa casa de estudios, que ya es muchísimo.

De larga trayectoria en Franja Morada, mediático y con alcance dentro y fuera del territorio universitario (exlegislador), Yacobitti forma parte de lo que se conoce como radicalismo bastante digno que lidera Martín Lousteau —para diferenciarlo del radicalismo bastante arrastrado, cuyo ícono es Rodrigo de Loredo—.

El Yaco tiene carrera, pero lo que pesa en este momento es su perfil: contador público, enfoca su discurso en la gestión antes que en la política; defiende la universidad, pero sin confrontar hacia arriba; discute, pero concede; asume la crisis, pero contiene el malestar.

Es un especialista en universidades funcionando con o sin dinero, siempre con las puertas abiertas al diálogo, priorizando su espacio e institución. Basta con recordar cuando la UBA negoció individualmente recursos de funcionamiento (300%), mayo de 2024, para replegarse de los reclamos y levantar la emergencia, dejando en banda a sus trabajadores y al resto de las universidades.

Yacobitti es un cuadro bisagra que da gobernabilidad, por eso —y esto no es menor— es el agente capaz de tender el puente con el kirchnerismo, que está a dos tuits de Cristina de exclamar «¡Hay coalición para el 2027!». Pero los emprendimientos electorales no solucionan las emergencias universitarias hoy, mucho menos las urgencias de la clase trabajadora.

2También en este umbral sucedió la renuncia del secretario adjunto de Fatun. Jorge Anró, cristinista paladar negro, maradoniano saludable, lalista incontinente y exsecretario añejado en Apuba, rompió la cúpula de la federación nodocente durante el paro nacional universitario en rechazo de la reforma laboral el viernes 27 de febrero de este año.

ChocoPerón de Fatun

Renuncia Anró

Determinación Apunam

Portazo Apuba

Las razones de la dimisión de Anró son preocupantes, pero todavía más que hayan tardado tanto en salir a la luz, que los congresales no lo hayan revelado antes y no informaran a las bases: cortarse solos para negociar paritarias, dándole la espalda a los docentes, es una actitud despreciableDe ser verdad estas acusaciones en relación con las paritarias —que además fueron un fracaso humillante—, demostraría que la conducción de Merkis no solo es traidora, es incapaz: el cosplay de Odalisca Paritaria para Torrendell y Álvarez solo nos consiguió un bono. Penosamente, no hubo ninguna respuesta a este embrollo por parte de nuestra Odalisca General y su harén. A esta altura ya podemos tomarlas como caracterización..

Simultáneamente, Apuba retira sus consejeros directivos designados y no adhiere al paro convocado por la fede. Su secretario general, Luciano Cagnaci, argumenta en sintonía con Anró y acusa a la Mesa Ejecutiva de irresponsable, improvisada, desorientada, ambigua y conformista.

3Aduba, el gremio docente impulsor de la Fedun, trabaja sindicalmente junto a Apuba. Tienen la misma postura, especialmente la de no adherir a los paros. No las hermana solamente estar confederadas en la CGT, también la sangre: el secretario general es Emiliano Cagnaci, hermano de Luciano de Apuba, ambos aliados de Yacobitti.

En las recientes elecciones gremiales, Apuba tuvo como seña principal la palabra gestión. Eso es lo que baja: despolitizar todavía más haciendo hincapié en la gestión gremial, vender un modelo técnico de eficiencia, con acceso VIP al ámbito del poder y capacidad de negociación. Un perfil gerencialista como el de Milei y sus traders boys, sugiere que los problemas son de administración y gestión, no sindicales.

Si hablamos de política en el ámbito universitario, el kilaje de la UBA es indiscutible y la tríada dirigencial tiene legitimidad sólida. Afortunadamente, las conducciones institucionales y gremiales no son toda la comunidad universitaria. Existe una heterogeneidad significativa en lo sindical, esto puede verse entre los docentes, algunos agrupados en AGD-UBA (ConaduH) y en las comisiones internas y agrupaciones nodocentes.

Merkis, la Odalisca General de Fatun
Pero los aparatos de gobierno, entre otros dispositivos y condiciones, son fuertes y están enquistados en una complejidad institucional inimaginable para las universidades periféricas. Si dejan pasar las políticas de La Libertad Avanza, el resto de las universidades tiene un gran desafío por delante: organizarse y sacarse de encima a la burocracia sindical federal y local.

Si asimilamos esta configuración del espacio político clave para las universidades, el ajuste sigue sin demora, pero con filtro. La tríada del ozono que comanda la UBA no lo impulsa ni lo sufre, solo lo tamiza como «orden institucional» y «gestión responsable» para que pase sin que cunda el pánico.

Estratosfera

Un relato similar al de Yacobitti tienen otras autoridades universitarias, por ejemplo, Alicia Bohren, rectora de la UNaM y turista del CIN, cuando justifica a los docentes que boicotean los paros diciendo que acompañan los reclamos, pero quieren cuidar a los estudiantes que ya sufrieron el recorte de becas o el arancelamiento de las bandejas del comedor que ellos mismos avalaron.

No fue suficiente con acompañar a los legisladores provinciales que votaron el ajuste de Milei ni con precarizar a los trabajadores de la UNaM durante dos gestiones, deben garantizar la inoculación mental para más placer. Pero bue’, tampoco vamos a tensionar el ambiente electoral por un Gobierno universitario que ya está por terminar su versión 2.0 y enchufarnos la 3.0.

Desde Convergencia Universitaria optaron por militar con lo que en algún momento les resultó viable, convirtiéndola en gestión permanente: utilizar un vocabulario de izquierda para acciones de derecha.

La misma corriente nac&pop que propuso pagar un 1% más para bancar el ajuste de su propia gestión en el servicio médico e intentó frenar las asambleas autoconvocadas, ahora propone una táctica inspirada en la «guerra de guerrillas guevarista»El mensaje fue enviado al chat de UDUM, gremio docente de base de Fedun. Ver captura de pantalla facilitada por un colaborador. (sic): atacar dónde el enemigo es débil, corte comando de asalto, en las aulas. La batalla es con los estudiantes cursando y con la universidad funcionando a pleno. La movilización es la productividad, la protesta es mostrar a la sociedad que no nos interesa solo el salario, sino la educación y la investigación.

En síntesis: la hazaña es hacer el trabajo por el que se les está pagando —a la baja— sin confrontar hacia arriba, sin huelga, mostrando que la universidad sirve para algo y dejando pasar el ajuste. Ni Vandor se animó a tanto.

Quisiera comentar más, pero francamente no sé qué carajos significa semejante sarasa. El delirio es total.

Apunam adhirió al paro programado por Fatun y UDUM se sumó. Ambas sin agitar demasiado. Lo que queda de la Comisión Directiva nodocente retomó los plenarios de delegados tras tomarse un año sabático.

Después de violar en manada el estatuto gremial y el reglamento de delegados durante todo el 2025, la conducción de Apunam considera necesario discutir el cierre de los reglamentos patronales de concurso y evaluación, realizar la asamblea para aprobar el balance financiero y ponerle el moño a 4 años de fracaso con los afiliados y éxitos con la patronal: el sábado avisaron que hoy se realizaría la paritaria particular y nadie sabe qué mandato llevaron nuestros representantes (lo mismo sucede con Fatun).

Adunam soltó volantes digitales de paro los días determinados en el plenario de secretarios de la federación e impulsa acciones varias —aunque arrancó tirando onda de asamblea y terminó llamando a reunión, subrayando solo el paro «intersindical» con el dúo cegetista—.

Los centros de estudiantes están enfocados en hacer tareas administrativas y de acompañamiento académico: cursadas, calendario de exámenes, información institucional.

El calor se siente, con o sin nubes, pero el domo institucional aclimata de otra manera. Desgraciadamente, abanicarse sin alarma no detiene el impacto de una crisis. Y más preocupante que el impacto, es no ver la trayectoria.

Tropósfera

Decir que la comunidad universitaria está tranquila es desacertado. O es militancia del ajuste.

No reconocer el cansancio de protestar sin resultados, en grupos reducidos y fragmentados, es un error de base. Lo mismo con las lesiones organizativas que deja el azote de un ajuste incesante en contexto desfavorable.

Si ni siquiera advertimos que llevamos en el lomo la marca a fierro del espacio político que moldeó los resortes sindicales e institucionales para poder gobernar durante años a la marchanta, debilitando la contextura de la comunidad para apechugar atropellos, la disociación es total.

Hay tanta calma que, aunque los nodos estamos en pleno periodo electoral, las campañas no se hacen ver por ninguna parte. Ni siquiera sabemos si las plataformas son sindicales o gerenciales. Solo tenemos un intercambio epistolar, mediado por la junta electoral, con discusiones sobre los colores de las listas, intentos de impugnaciones y cambios en candidaturas.

Los colectivos autoorganizados cada vez convocan menos. Sin respuestas activas, agitar es un gesto testimonial.

El malestar existe, el mismo Consejo Superior lo expone mientras deja pasar todo, las mismas autoridades revelan la crisis universitaria mientras son cómplices del ajuste. Y cuando se proponen actividades de protesta, se para; y cuando se propone paro, hay actividad.

Así no hay paradoja que aguante. Lo único interesante es que de acá en más ya no podremos hacernos las mosquitas muertas.

Culpar al estrés por la esquizofrenia política y el desentendimiento ya no alcanza. Es mejor hablar de fracaso o complicidad. Aunque no somos pocos los que prefiramos, todavía, hablar de organización y protesta.

De cualquier manera, el impacto letal del ajuste es inminente y parece no alarmar a nadie. Correr en círculos por deporte para obtener la dosis barata de endorfinas, serotonina y dopamina no cuenta.

Creo que no soy el único con un hilo de baba en la boca, carburando cómo pagar internet si se pudre todo. Pero no quiero pensar en eso, ya veremos cuando pase. Lo urgente es no anticiparme a la tragedia y controlar los pensamientos intrusivos.

Cero estrés, total, nos sobra tiempo.

 

 

Aviso urgente

PICÁ y MIRÁ

Fijate bien las condiciones antes de engolosinarte con esta liquidación irracional de mi biblioteca.