Dos inquietudes electorales
Información sobre las elecciones rectorales. Es poco lo que pude juntar sin mucho ánimo ni esperanza. Todo sigue igual de bien. En fin, ¿alguien tiene hambre?


Durante la búsqueda no encontré prácticamente nada. Incluso las y los consejeros superiores consultados no supieron facilitarme más material que el que ya tenía: el cronograma electoral y la lista de candidaturas al Consejo Superior.
Hasta el 20 de mayo trasladé dos inquietudes a distintos consejeros:
- el acceso a las actas de la Junta Electoral;
- los procedimientos y resoluciones del Consejo Superior sobre aspectos específicos del proceso comicial, particularmente en caso de listas únicas para el rectorado.
ACTUALIZACIONES
El último contacto con las consejeras fue esta mañana, fecha límite para presentar apelaciones por impugnaciones al Consejo Superior. Esta es una instancia informativa clave para el electorado: conocer si hubo impugnaciones y cuáles fueron.
El problema es que ni siquiera sabemos con certeza cuáles son las listas oficializadas. Lo único que circula son planillas de Excel socializadas por algunas facultades, pero no las actas de la Junta Electoral.
El estatuto de la UNaM deposita en el Consejo Superior y en la Junta buena parte de las minucias del proceso comicial, pero nada dice sobre la elección rectoral en caso de lista única.
Esto ya lo habíamos discutido e indagado hace cuatro años: el estatuto establece que el rectorado se elige por sufragio, mediante voto ponderado y con mayoría absoluta (artículo 122). Pero, ¿cómo funciona eso ante una lista única?, ¿qué sucede si no se alcanza la mitad más uno de los votos válidos?, ¿y qué normativa aplica si directamente no hay comicios?
No encontré respuestas claras. Ni siquiera sé si estos escenarios fueron discutidos formalmente o si existe algún procedimiento en curso.
Entre tanto, lo que pudimos saber del derrotero electoral fue por la lista única de Sergio Katogui y Gisela Spasiuk.
Los «candidatos» comenzaron su gira mediática de la victoria el 8 de mayo, presentándose ante la comunidad misionera como el «nuevo» rectorado mediante acuerdos de mesa chica.
El 15 de mayo, Katogui afirmó que no hubo impugnaciones, pero nada dijo sobre la formalidad del procedimiento democrático. Solo ofreció parcialmente información exclusiva de lista única, es decir, información privada sobre un proceso público delegativo. Que delega poder en él.
Hace algunas horas empecé a redactar un pedido de información a la Junta Electoral sobre el desarrollo del proceso electoral en curso. Mientras tanto, busqué las novedades en los medios universitarios.
En Instagram encontré una entrevista recientemente compartida por FM Universidad (UNaM En Línea) a María del Carmen Tricoli, nodocente integrante de la Junta Electoral por la Facultad de Ingeniería de Oberá.
Entre otras cosas, Tricoli afirmó que toda la información electoral estaba disponible en la página web de la UNaM. Fue una grata sorpresa: cuando había buscado anteriormente, no encontré esa información.
Efectivamente, allí estaba la página actualizada con los datos de la elección 2026.
Algunos detalles:
- Todavía no cargaron las actas de las instancias de actividad de la Junta Electoral;
- hay nombres que no coinciden entre los integrantes de la junta publicados en la web y la resolución de designación del 2024, con vigencia cumplida el 24 de abril;
- continúa publicada la resolución que habilita reuniones virtuales, aprobada en contexto de pandemia durante 2021.

Recomiendo revisar la sección electoral en la web de la UNaM y chequear bien la info. También escuchar la entrevista a Tricoli, la humanidad de su voz, la única que podemos oír públicamente sobre el tema, hasta ahora.
Hasta acá, todo lo que encontré sobre las elecciones. Como no soy abogado ni especialista en sistemas electorales, mejor no opino. Solo ejerzo el derecho a curiosear en una institución educativa y científica donde, una vez más, la elección del máximo nivel de gobierno parece resolverse mediante un pase automático; donde las alternativas frustradas surgieron de la misma coalición dominante y siguen integradas; donde algunas listas compiten en las facus mientras, a nivel rectoral, permanecen dentro del mismo esquema de asociación gubernamental.
No es la primera vez que en la UNaM cuesta conseguir información, aplicar reglamentos o resolver administrativa o legalmente problemas básicos.
Quién gana o pierde en las elecciones, o qué tipo de programa político gobierne la universidad los próximos cuatro años pasa a segundo plano. Lo importante es vigilar y resguardar los mecanismos democráticos, fortalecer la cultura política universitaria y evitar que la desfachatez institucional de Convergencia, Unidad y Compromiso siga avanzando.

JE 8 may

JE 23 may
La Junta Electoral de la UNaM informó, mediante un email institucional enviado el sábado 23 de mayo, que realizará una instancia extraordinaria no contemplada en el cronograma originalmente difundido para oficializar y proclamar las listas únicas. Además, invitó a toda la comunidad universitaria a participar.
Esta instancia antecede a la prevista para el 29 de mayo en el cronograma electoral, fecha en la que el Consejo Superior debería resolver los casos de impugnaciones y apelaciones sobre listas.
Aproveché el contacto para volver a solicitar las actas de las reuniones de la Junta Electoral, que continúan sin publicarse. Ya transcurrió más de la mitad del proceso electoral.
Dejo también un enlace a la sección web de la Junta Electoral correspondiente a los comicios de 2022, como contraste con el manejo informativo actual. En aquel momento se publicaban las actas, incluso las vinculadas a modificaciones del cronograma electoral y a enmiendas sobre normativas, ordenanzas y resoluciones.
No parece descabellado percibir cierta opacidad política. En Hormiguear ya se documentaron distintos casos relacionados con obstáculos en el acceso a la información, falta de respuesta por parte de las autoridades de Convergencia, Unidad y Compromiso, y evasivas de organismos, direcciones o secretarías frente a solicitudes formales.
El 27 de mayo la Junta Electoral socializó dos documentos tras la reunión concretada en rectorado ese mediodía: Acta 07 y Resolución 001/2026 emitidas por la Junta Electoral referente a la oficialización de listas.

Un antecedente comparativo es el ya compartido documento de la elección de 2022 que refleja la aplicación de criterios para proclamar como ganadoras a las listas únicas sin pasar por las urnas ni por el Estatuto universitario.
Aunque estamos a dos instancias de las elecciones (boletas y cuarto oscuro) y solamente contamos con poca información que acredite un procedimiento normalizado, vale tener en cuenta un dato genérico.
En el caso de la elección rectoral, aunque hubiera una única fórmula en carrera, los comicios deberían realizarse (en el mismo acto eleccionario que el de los consejeros superiores) para cumplir con lo establecido en el Estatuto de la UNaM (X Asamblea Universitaria, 2012): elegir mediante votación directa y secreta al gobierno universitario con la mayoría absoluta de votos ponderados.
El propósito principal no es la selección entre contrincantes, sino consolidar un gobierno universitario legitimado por más de la mitad de las voluntades universitarias.
A diez días de las elecciones parciales actualizaron parcialmente la página. Al menos subieron un acta, solo faltan seis para transparentar el desarrollo del proceso electoral.
También cargaron las varias resoluciones que dan curso al ejercicio electoral y determinan ganadoras a las listas únicas. Todo elaborado en la reunión espontánea del 27 de mayo. Estaba inspirada la junta. Al menos desde ahora las listas publicadas por las facultades ya no son solamente planillas de Excel firmadas por UsuarioAnónimo1.
Es todo lo que hay que saber, según parece. Todo lo necesario para establecer el gobierno de la UNaM. Y todo lo que hace falta decirnos. Cualquier cosa.
El argumento para el ascenso automático del no tan nuevo rectorado, otra vez en manos de la lista única de Convergencia, Unidad y Compromiso, es que consolidar un gobierno mediante elecciones reales de la mayoría absoluta en las urnas resulta muy caro.
Afianzar la democracia universitaria no vale la impresión de boletas únicas y una caja sobres. Así de caros resultan los gobiernos de facto.
En síntesis: es la segunda vez que se esquivan las elecciones y se vienen otros cuatro años de un gobierno que nadie votó.



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