Minuta política
Breves menciones sobre algunos hechos políticos de los últimos días. Un intento —uno más— de que la campaña no tape la selva del ajuste.

Abril tiene su encanto, algunas cosas florecen, será por eso que es elemento de tantas canciones y poemas. Dicen que es por la primavera en otras regiones. Si así fuera, entonces, en la UNaM, el sur es el norte. Avancemos por fecha.
Esa tarde, mientras cerraba La paja 1 y La paja 2, Pedro Zapata lanzó su precandidatura al rectorado en los medios. Me enteré 24 horas después, con la segunda ya publicada. Timing perfecto, como siempre.

Para quienes no lo registran: actual secretario de Ciencia y Tecnología. Uno de los funcionarios escrachados por estudiantes de Exactas a fines de 2023, acusado de interferir en las elecciones del centro de estudiantes.
En ese mismo cartelazo aparecían otros nombres del gabinete de Convergencia, Unidad y Compromiso y el actual apoderado de la Lista Azul que compite por el gremio nodocente.







La conducción de Convergencia Universitaria armó una reunión ampliada —más allá del núcleo de Unidad y Compromiso— y dejó trascender que hay cinco aspirantes al rectorado. Tres son públicos (Simes, Romero y Zapata) y dos privados que, por ahora, prefieren solo informar en camarilla.

Con este propósito en agenda, no sorprende que también avancen las conversaciones más terrenales: reparto de direcciones y secretarías. El loteo es el único «debate político».
Entre los claustros ya comenzó el reparto de puntos para promociones. En el caso de los nodocentes, los pasillos hablan de casi 1320 puntos en bolsa, listos para ser vertidos en comederos de acero inoxidable. Esto entusiasma más que cualquier programa de gobierno.
Nada nuevo bajo el sol: la coalición gobernante seguirá aferrada a sus métodos para mantenerse en el poder, las agencias de lobby buscarán multiplicar sus lugares de podercito y las bases canichearán alrededor de las mesas de negociación.
Ya sabremos quiénes son los dos precandidatos misteriosos y si la lista única será de perfil interétnico, plurigénero u homorrenovador.
Algunos de los asistentes afirmaron que este encuentro fue el «verdadero acto por el 53º aniversario de la UNaM».
Se terminó el misterio en Exactas. Dardo Martí relanzó su candidatura con Identidad Exactas. En su discurso, una idea central: defender la universidad no es militar, sino trabajar un poco más.
Otro gesto que se suma a la despolitización institucional y al cultivo de la moralina del Primero de Mayo Conservador que «lucha trabajando».
Estos gladiadores laborales no solo simulan hacer dos tareas con el mismo esfuerzo, sino que fortalecen el oficialismo permanente al postular limitarse a deberes laborales sin hablar de política.Este mismo discurso se escuchó en la Escuela de Enfermería cuando el equipo encargado de implementar el Sacau hizo sus giras de «capacitación»: se milita afuera de la UNaM, adentro solo se trabaja y se consensúa.

Esta fricción no es un episodio aislado: en 2024, la Asamblea de Guardaparques había denunciado intimidaciones por parte de las autoridades en medio de protestas en defensa de la universidad.

UDUM y Apunam ya ni siquiera titilan por su ausencia.Reaparecieron recién el miércoles 15 en una actividad no sindical de la mano de las autoridades universitarias y el secretario general de Fatun, Walter “Bonos” Merkis. La ocasión lo ameritaba: acto de colación nodocente.
El «paro activo» funciona como un oxímoron borgeano: es un paro que no detiene la actividad; pretende protestar demostrando que puede trabajar el doble y fuera de horario a pesar de las malas condiciones por las que protesta.
En la práctica, solo las clases públicas conectan con la idea de producción universitaria. El resto —actividades artísticas y recreativas— suma, pero no refleja lo que la universidad dice tener por esencia.

En otras latitudes, al paro activo se lo llamó «paro a la japonesa». Otro intento de apropiación cultural que termina en el ridículo.
Sindicalistas y activistas de todos los claustros —francamente dispuestos a defender a la universidad— quedaron atrapados en El juego de la lucha, mientras la gran mayoría militaba el ajuste luchando desde las oficinas y las aulas. Simulacro y simulación de manual.
Dato de color: el sindicalismo local acató la campaña indicada por el CIN y su estética de consigna cívica municipal para cuidar espacios comunes. Difícil no notar la sintonía con el esquema paro activo que viene administrando el ajuste universitario desde hace años. Se nos cagan de risa en la cara.

Lanza la Verde

Lanza la Azul
En paralelo, las listas que disputan la conducción de Apunam siguieron en modo campaña. Volantes y recorridas.
Solo dos listas insinúan algo más que nombres y fotos, dejando ver algunos ejesEl más notorio es el de la Verde: tratar psicológicamente a los trabajadores. En la UNaM los problemas no son políticos, sindicales ni laborales; los problemas son de quienes los padecen, por eso proliferan proyectos individualizantes. de trabajo que podrían ser un programa gremial.
Verde y Azul (ex Celeste) ya pusieron fecha para sus actos de lanzamiento: lunes 20 y martes 21, respectivamente.
La campaña se acerca lentamente a nuestra nariz. La selva, detrás, mientras tanto, sigue ahí, en expansión.





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