La paja (2)
Hay trigo entre la paja. El comunicado de un delegado de base docente agita el avispero en pleno proceso electoral.

La primera parte ilustra la atmósfera universitaria. Esta confirma una época.
La efervescencia electoral está en retirada hace rato, y cada vez más rápido. No logró revitalizar el entusiasmo hablar de «Fiesta de la Democracia». De aquellas elecciones calientes —que siempre alcanzaban el punto de ebullición más temprano que tarde— no queda ni el vapor.
Hoy tenemos una caricatura: tecnócratas de cotillón y dirigentes con habilidades flácidas. Los vemos a diario hacer payasadas y barbaridades bajo el lema tácito «con ponerle onda alcanza».
No es un accidenteHormiguear lleva un año registrando la cuestión sindical (asambleas, paros, posicionamientos gremiales) e institucional, con especial foco en la conducta de Adunam, Apunam, UDUM, sus federaciones y sectores ligados al oficialismo universitario y provincial.. Es una consecuencia: la retracción de la crítica y el espacio público, del crecimiento de la inconciencia sobre la vida en común y sus disputas, tan inevitables como indispensables.
La escena electoral universitaria funciona como pantalla. Disimula el refrito del gobierno universitario y lo vende como un fresco debate político. Te muestra una porción digerible, pero oculta la fritanga.
En la UNaM algunos guardan silencio, otros envían mensajes encriptados por medios indirectos, unos apuestan en clave institucional y los demás al derrame de podercito del selecto Grupo Buche Lleno. La palabra precisa no existe.
En este contexto aparece el comunicado de Jonathan von Below, desde la Facultad de Ciencias Forestales (Eldorado), poniendo en cuestión ejes clave que ordenan la política universitaria desde hace años. Algo de trigo entre la paja.
No es poco: en un ámbito donde mirar hacia dentro es cosa de maleducadas y pendencieros, cualquier intento de discutir lo interno ya resulta incómodo, por eso mismo, valioso.
Below es docente e investigador de la Facultad de Ciencias Forestales —con notable formación académica—, también delegado gremial de base por Adunam (ConaduH).
El texto toma posición por el oficialismo, conducido institucionalmente por Alicia Bohren, docente de la Facultad de Ciencias Forestales, exdecana y rectora añejada por 8 años.
Toca temas que tensionan —siempre en silencio— el clima político de la universidad: la falta de espacios democráticos, el pacto tácito de alternancia gubernamental entre capital y periferia, la autonomía universitaria frente al patronazgo de la Renovación, entre otros.
A Jonathan lo conocimos en la primera y única Asamblea General Interclaustros e Interfacultades convocada por una asociación gremial universitaria. Un gesto que intentó romper la inercia dirigencial y la abulia de las bases.
El lunes 4 de agosto de 2025, la asamblea de la comunidad FCF y EAE decidió convocara a una Asamblea General Interclaustros para discutir plan de lucha y mandatos a las federaciones. El resto de los gremios no hizo eco de este llamado, ni siquiera para sostener la fachada de «Intersindical UNaM».
Este evento casi se concretó el 19 de ese mismo mes: Von Below presidió la asamblea y, tras unos minutos de espera, decidió levantarla por falta de participantesEra de esperarse la baja asistencia en un contexto universitario de apatía política, de constante debilitamiento de espacios democráticos como las asambleas y de malas prácticas sindicales extendidas. Además, si la convocatoria no garantiza el cese de las actividades laborales y no es promovida por las comisiones directivas de todas las asociaciones gremiales, lo más común es que la participación en un evento inusual sea pobre. Lo inesperado fue que se resigne la asamblea tan rápidamente..
Este episodio convierte al comunicado en algo todavía más complejo, sin invalidarlo: desacreditar a quienes señalamos la degradación de la política universitaria es más sencillo que demostrar con prácticas el bienestar democrático.
No es mi intención resumir el comunicado de Von Below —que por momentos parece hablar por toda la FCF—, menos todavía discutir sus planteos, solo quiero señalar ambigüedades y contrastes. Por eso recomiendo la lectura de primera mano.
Jonathan está decidido a lidiar con la inercia de la tradición institucional. Si bien no logra escapar de la gramática política de la UNaM —expresar críticas sin nombres propios ni casos concretos o escenarios precisos—, ordena ideas punzantes y problematiza cuestiones que deben revisarse permanentemente. Por eso busco elementos que complementen la lectura.

mediados de marzo, el mandatario y el delegado se presentaron juntos en un canal de streaming para anunciar la candidatura de Romero y expresarse en contra los paros como método de lucha. Otro ejemplo que ilumina el papel que cumplen los sindicatos en la universidad.
En este sentido, las bondades del método de consenso gubernamental, la subestimación de los procesos electorales y el intento de realzar la imagen del debate público en una universidad que languidece desde las asambleas hasta los Consejos, se resignifican. Podrían deslizar la defensa del método por el que Bohren y Katogui junto a la coalición Convergencia, Unidad y Compromiso llegaron al poder: por transa en camarilla, esquivando las urnas.
Además, con solamente otra precandidatura firme al rectorado, la de Horacio Simes de Económicas, no es alocado suponer que Von Below se refiere a Simes cuando menciona la injerencia de estructuras partidarias provinciales en la universidad. Pero suena enrarecida.

El decano de la Facultad de Ciencias Económicas tiene trayectoria laboral en la provincia y claros vínculos políticosEl tipo la pilotea: no cualquiera te arancela el comedor de manera escalonada mientras habilita un lounge estudiantil para que la gurisada se alimente de confort. Dejo algunos enlaces para hacerse una idea de los vínculos renovadores de Simes:
Simes y la brecha (2022)
Simes decano (2022) con jerarcas de la renovación; además, ascendió dentro de la UNaM con la bendición de Bohren y Katogui.

Por eso prefiero los contrastes antes que la verdad verdadera. En la UNaM, queda claro que no importa quién tiene razón cuando se discute sobre democracia y política universitaria, sino qué modelo de gobierno se está defendiendo. En nuestro caso, por acción u omisión, siempre es el orden establecido, la conciencia oficial.
defensa del método acuerdo y consenso para llegar al poder es todavía más inquietante si pensamos en las posibles fórmulas que pueden conformarse si solo quedan dos candidatos.
Un detalle pequeño pero ruidoso: Von Below pasa factura a los que se llenaron el buche con beneficios de la gestión que ahora critican. Esta es la garrocha de ganado que Convergencia, Unidad y Compromiso saca cada que vez que quiere imponerse. La conocemos todos los claustros en todos los espacios de organización. Ante la disidencia, te recuerdan que «te dieron», así que lo mejor es volver a la fila y ni mu.
No tiene sentido hacer futurología, tampoco fingir sorpresa si sucede una lista única, pero es entretenido: Romero cuenta con la estructura de 8 años de oficialismo adobando legitimadores seriales, Simes cuenta con el perfil yacobittiano: contador público, ex Franja Morada, de corte gerencialista, economista, sabe de números, administración y gestión en tiempos de crisis. Si la garrocha alinea a Simes, tenemos el combo ganador del consenso.
Reformulo una idea de Von Below: la política universitaria no pasa solamente por listas y la alharaca electoral —que ya ni siquiera nos tomamos el trabajo de ejecutar—. Pasa por la transa y el te doy, por las alianzas tácticas antes que por un debate democrático.
Garantizar la lógica de gobernabilidad cerrada como dique de contención de la crisis implica simular diferencias, novedades y variedad política para determinar en circuitos privados cómo se administra el malestar y quiénes neutralizan el conflicto.
Mientras sigamos este juego de institución raquítica entre acuerdos condicionados, consensos parciales, discursos de utilería y sin accionar con autonomía, nunca dejaremos de ser el peón de una cosecha ajena que solamente deja en nuestras manos un fardo.


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