U'v got email
Notas sueltas. ¡Hormiguear recibió su primer email! Espero haber respondido la crítica y aclarado el panorama. Lo importante es arrimar miradas.

No pude conseguir autorización para compartir el texto del email ni la identidad del autor, un buen compa nodocente que me hizo llegar críticas justas el 4 de agosto. Así que parafraseo su contenido y propongo un intento de respuesta.

La crítica apunta, primero, a mi referencia a la campaña que Lia Rojo realizó hace dos años en favor de Jorge² en Smaunam, al ajuste que esa conducción aplicó sobre el servicio médico, especialmente a los jubilados, y a la preocupación que hoy Rojo expresa por esa población.
Después, mi buen compa advierte que extiendo esa lógica excesiva a otros actores y espacios de gestión. Entiende que existen proyectos autónomos, sobre todo en rectorado, decanato y gremio.
Es cierto que mis limitaciones como analista y redactor —y algunos exabruptos— pueden generar imprecisiones o lecturas ambiguas. Como sea, no creo que haga falta demasiada agudeza para advertir el agenciamiento político que gobierna la UNaM desde hace ocho años y que, en el caso de Convergencia Universitaria, acumula dos décadas.
Por cuestiones de energía y espacio, solo voy a mencionar algunos puntos clave para reconocer una hegemonía, un patronazgo interclaustros y un fracaso político comunitario (picar en los enlaces para ver los antecedentes). Prácticamente, Hormiguear se dedica a eso.
1La campaña de Lia Rojo y la relación entre Smaunam y Convergencia Universitaria están registradas por la propia institución. Dejo un fragmento ilustrativo de la risa que les provoca la unanimidad patronal y la lealtad de un vasallaje cada vez más ancho.
2Desde 2006 comenzó a configurarse un espacio político en la UNaM destinado a que un grupo relativamente selecto permanezca en el gobierno. En 2010, este proceso tuvo un punto de inflexión, en parte por el empujón que le dio el campo nacional y popular, tanto en lo político como en lo presupuestario. Con aciertos y errores, el look progresista y una moderada mejoría de las condiciones universitarias supieron ganar voluntades. El resultado es el modelo actual.
3El efecto más notable de este modelo es que una serie de acuerdos y consensos no institucionales entre algunos grupos termina desplazando las elecciones democráticas. 2026 es el segundo aniversario del rectorado que llega al poder esquivando elecciones; algo similar ocurrió con decanatos, consejeros y delegados gremiales. Incluso cuando se vota, los resultados acaban reforzando a los oficialismos. Existe ahí un raquitismo político que difícilmente pueda negarse. Una tradición de sucesión antes que de competencia política.
4Aunque no todas las agrupaciones ni los gremios lleven la camiseta de Convergencia, la ausencia de confrontaciones públicas permite reconocer una suerte de «camaradería gubernamental». La discusión política universitaria sobrevive en los pasillos o desterrada hacia la política nacional e internacional. Nuestra vida sindical y política quedó reducida a un panelismo ocioso.

Cacerolazo

Piquete
Entre los nodocentes, los pocos recuerdos de actividades sindicales públicas se remontan a principios de los años 2000. Hace ya veintiséis años de las últimas acciones políticas que involucraron de manera visible a la vida interna de la universidad; como aquellas contra la gestión de Fernando Jaume, que permitían pensar un mapa completo de la política universitaria, desde lo local hasta lo nacional.
Algunos ejemplos de acontecimientos comentables: el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, ahora es consejero directivo en la Facultad de Artes y Diseño de Oberá, designado en una lista única que, al igual que el decanato, asumió de facto, sin que nadie los votara. Las comisiones directivas de algunos sindicatos se componen con funcionarios o exfuncionarios, patrones que también son dirigentes sindicales. Las autoridades encuentran argumentos para justificar la asunción de gobiernos sin sufragio, mientras hablan de democracia a boca de jarro.
Entonces
En nuestra universidad, como en cualquier otra, no es que falten acontecimientos políticos y problemas. Mucho menos problemas.
En nuestra universidad, quizás como en tantas otras, lo que falta es politizar. Restablecer el pensamiento político y sindical. Dicho de otro modo, falta la voluntad de poder capaz de producir una disputa por organizar la vida comunitaria e institucional.
Retomemos el planteo inicial del compa. No se trata de lanzar acusaciones a secas ni de meter todo en la misma bolsa. Se trata de reconocer las relaciones políticas que permiten continuidades en las formas de gobierno y su reproducción en distintos espacios hasta ser una marca institucional.
Así vemos la prueba más rotunda de la hegemonía: nadie dice nada porque se asume como única y verdadera la visión de quien tiene el poder. Un realismo universitario.
La risa
veneno infalible
Pieza de humor grotesco generada en redes a propósito del Banderazo intersindical con caminata en la UNaM el 19 de agosto.

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