Snack aniversario
Breve anécdota y observación sobre el evento institucional por el aniversario 50° (2023) de la Universidad Nacional de Misiones para celebrar el aniversario 53° (2026).

Poco tiempo después de este evento, un hacker eliminó el canal de YouTube de la televisión universitaria y se perdieron años de registro de la actividad institucional. Entre ellos, la grabación de la transmisión en vivo del acto por el aniversario 50° de la Universidad Nacional de Misiones en abril de 2023.
Mientras busco la copia completa de aquella jornada, dejo estos dos fragmentos en una calidad bastante precaria: fueron editados originalmente para redes sociales, por eso están recortados y con la velocidad de reproducción alterada.
El primero corresponde a un tramo del discurso de gestión, leído con dificultad por la rectora Alicia Bohren. En el escenario también se encuentra el entonces ministro de Educación de Misiones, Miguel Sedoff, visiblemente incómodo: como invitado, permaneció allí durante casi toda la ceremonia.
En ese momento apenas comenzaba la segunda gestión de Convergencia, Unidad y Compromiso. Y, así como la ven y la escuchan, esta coalición logró ingeniarse para perpetuarse en el rectorado sin pasar por las urnas.
Mediante acuerdos de cúpula entre decanatos y operadores del grupo Buche LLeno, se neutralizaron oposiciones y se desplazaron disidencias. Los gremios, envueltos en la retórica de los grandes consensos, aceptaron roles marginales mientras se profundizaban distintas formas de precarización y disciplinamiento laboral.
Al mismo tiempo, se instaló en la comunidad universitaria la idea de que los acuerdos eran preferibles a las elecciones: más simples, menos conflictivos. Esa lógica se presentó como un gesto democrático horizontal, cuando en realidad funcionó como un mecanismo de cierre vertical.
También se consolidaron prácticas de exclusión que ya tenían antecedentes en etapas anteriores: el posicionamiento selectivo de militantes, el desplazamiento laboral, la invisibilización de conflictos y la erosión del debate político, drenando el sentido común por la sonda nac&pop, devaluada todavía más por el remedo bufonesco local. Cortar el diálogo sigue siendo una de las herramientas más eficaces de segregación.
Un ejemplo de estas mañas de exclusión está el segundo video. Se entregaron reconocimientos a todos los rectores de la UNaM, vivos y muertos, excepto a Fernando Jaume, el «último rival declarado» sobre el que se impulsó la hegemonía de Convergencia, autopercibida peronista y progresista.
Así se coronó, aquel día, el medio siglo de vida universitaria. Democracia y Alfabetización no pudieron asistir.
La comunidad de Humanidades estaba por demás sensibilizada. Hacía pocos años sucedió otro caso de femicidio también irresuelto, el de Natalia Suárez, estudiante de Trabajo Social. El caso tuvo como sospechoso a Mario Benjamín Rota, de estrechos vínculos con estudiantes de la misma carrera y militantes oficialistas. La carrera de Trabajo Social, a diferencia de Comunicación, no le dio cabida ni seguimiento.
Más elocuente aún fue la mención breve, forzada, casi incómoda, que realizó la conducción del acto sobre la movilización de mujeres de la Facultad de Humanidades. Afuera, ese mismo día, se realizaba un cartelazo al cumplirse un nuevo aniversario del femicidio de Lucía Maidana, estudiante de Comunicación Social. El caso nunca tuvo mayor repercusión institucional más allá de las condolencias formales.
El acto oficial no fue para nada memorable. Las poses, muecas y aplausos contaban los minutos para que termine. Por eso nunca se rescató el registro.

La universidad que celebro todos los días circula por otros espacios. Está fuera de los escenarios oficiales, sostenida por quienes enseñan, investigan y trabajan en condiciones muchas veces adversas. Es la que se organiza, la que resiste, la que defiende la educación pública incluso cuando se la empuja al desgaste bajo las distintas formas de violencias que derrama la tradición de los acuerdos y pactos.
Esa universidad no necesita impostar consensos ni evitar conflictos. Tiene algo para decir, y lo dice. Tiene algo para hacer, y lo hace. Aunque incomode. Aunque cueste.

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